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Trump sale al rescate de Musk tras las dimisiones en el DOGE y lo mete en la primera reunión de su gabinete

Trump sale al rescate de Musk tras las dimisiones en el DOGE y lo mete en la primera reunión de su gabinete

La Casa Blanca ha anunciado que el multimillonario participará en el encuentro, donde se suele abordar información sensible sobre la situación del país

Casi un 40% de los contratos cancelados por Musk y sus acólitos del DOGE no supondrá ningún ahorro

El presidente Donald Trump intenta restaurar la autoridad de Elon Musk y proyectar una imagen de unidad después de que el multimillonario haya sido cuestionado por altos cargos de la administración republicana.

La Casa Blanca ha anunciado que Musk asistirá mañana a la reunión de gabinete del presidente. El propietario de X estará presente en un encuentro donde se discuten decisiones sobre asuntos nacionales con los jefes de cada departamento y se comparte información crítica.

La decisión llega en medio de la dimisión de una veintena de trabajadores del DOGE y después de que altos cargos de la administración Trump contradijeran el ultimátum que Musk envió este fin de semana a los empleados federales. En un correo electrónico masivo dirigido a todo el funcionariado, el DOGE pedía a los trabajadores que informaran de sus actividades de la última semana antes de la medianoche del lunes si no querían ser despedidos. Sin embargo, figuras clave leales al presidente, como el director del FBI, Kash Patel, pidieron a sus empleados que no respondieran, advirtiendo del riesgo de revelar información sensible.

El rechazo por parte de los altos cargos del gobierno amenazaba con poner en entredicho la unidad del Ejecutivo y la autoridad de Musk como mano derecha del presidente. Tanto Musk como Trump intentaron minimizar las tensiones. “Eso se hizo de manera amistosa. Solo en casos como, quizás, Marco [Rubio] en el Departamento de Estado, donde manejan información muy confidencial, o el FBI, que trabaja en asuntos delicados. Y no lo dicen de manera combativa con Elon en absoluto”, declaró Trump el lunes a los periodistas. No obstante, reiteró su respaldo a Musk y advirtió que los empleados que no respondieran al correo serían “semi despedidos” o “despedidos”.

Los mensajes contradictorios entre el presidente y sus jefes de departamento aumentaron aún más el caos dentro de la administración, hasta que, a última hora del lunes, Musk anunció que se daría una segunda oportunidad “a discreción del presidente”: se enviaría un segundo correo y quienes no respondieran serían despedidos. Musk presentó la decisión como un acto de clemencia, aunque en la práctica suponía un retroceso ante la desautorización de numerosos departamentos.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insistió este martes en que “los responsables de las agencias determinarán las mejores prácticas para sus empleados” respecto a la obligación de responder al segundo correo electrónico del DOGE. En el mismo anuncio, confirmó que Musk asistirá este miércoles a la primera reunión de gabinete del presidente.

Normalmente, a estas reuniones asisten el vicepresidente, los jefes de departamento designados por el presidente y confirmados por el Senado, así como otros funcionarios con rango de gabinete, como la jefa de Gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles. En el caso de Wiles, se trata de un cargo elegido directamente por el presidente que no requiere confirmación del Senado. Musk tampoco ha pasado ningún proceso de escrutinio legislativo ni dirige formalmente ningún departamento de la administración, ni ocupa un cargo funcionarial con rango de gabinete. Al menos, no técnicamente.

El DOGE, pese a su nombre, Departamento de Eficiencia Gubernamental, no es un departamento real, sino un grupo de trabajo con una fecha de finalización prevista en 2026. Además, un documento oficial de la Casa Blanca señala que Musk no es el administrador del DOGE, sino un empleado especial del gobierno de Trump. No obstante, Leavitt insistió en que “Musk supervisa el DOGE”, aunque el término deja margen a la interpretación sobre las implicaciones legales de esa supervisión.

Algunos congresistas republicanos han empezado a expresar, aunque discretamente, su descontento con los agresivos recortes impulsados por el DOGE. Aunque han evitado críticas directas, algunos legisladores han cuestionado públicamente los métodos empleados por Musk para desmantelar agencias gubernamentales. Según informó The Washington Post, el congresista republicano Richard McCormick planea decirle a Trump que el Ejecutivo y el Legislativo pueden coordinarse de manera más efectiva y mostrar más “compasión” hacia los trabajadores. Por su parte, la senadora republicana Lisa Murkowski calificó de “absurdo” el ultimátum que Musk envió por correo electrónico a los empleados federales.

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