
Sara Garre tiene 41 años y dos hijos, una muchacha de 15 años con discapacidad intelectual y un niño de 5, y el próximo día 3 afronta la cuarta orden judicial de desahucio del piso donde vive desde hace seis años porque no le han querido renovar el contrato. "Se pasa muy mal. No se lo deseo a nadie. Hay que vivir un desahucio para saber lo que se siente".
En una entrevista con Efe, Garre no tiene palabras para describir el sufrimiento que padece desde que le llegó la primera orden de desahucio hace tres años, pero sí agradecimientos para quienes le han ayudado a frenar tres intentos de desalojarla por parte del propietario del inmueble en el que vive, en el número 25 de la calle Tortellà, en el barrio de Poblenou de Barcelona.
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