Los bouquinistes, libreros instalados en pequeños puestos a orillas del río Sena, forman parte del paisaje de París desde el siglo XIX. Sus cajas tienen el mismo color verde oscuro que los otros iconos del mobiliario urbano de la ciudad: las columnas Morris –que anuncian los últimos espectáculos culturales–, las fuentes Wallace con sus cuatro cariátides y las entradas de metro diseñadas por Hector Guimard. Estos pequeños comercios acompañan los paseos a lo largo de los muelles del río y atraen a turistas y parisinos con todo tipo de productos culturales, desde incunables de los grandes autores franceses hasta souvenirs, pasando por cómics, mapas, curiosidades o portadas históricas de revistas como Paris Match o Miroir du Cyclisme.