
"Si regalas algo a alguien y esta persona no lo valora, que lo devuelva", ha dicho el egiptólogo y divulgador Zahi Hawass sobre la que para él es una joya inmerecida y descuidada por la ciudad de Madrid: el Templo de Debod. La ubicación de la dádiva histórica con la que la República de Egipto obsequió a España por salvar los templos de Nubia en 1972 es óptima en muchos sentidos pero, al mismo tiempo, ligeramente irresponsable.
Situado en el alto del cuartel de la Montaña, la fusión entre la arquitectura egipcia del templo y la vista panorámica de la capital lo convierte en uno de los sitios más deseados por turistas, oriundos y también por vándalos, que en estas cuatro décadas han asaltado Debod en varias ocasiones deteriorando sus piedras y el entorno.

















