
Los años de crecimiento del consumo durante los años previos a la pandemia trajeron consigo un aumento acelerado de los créditos para hacer compras. La banca apostó con fuerza por este negocio que, en situación normal, ofrece más rentabilidad que otros créditos pero que, en momentos de crisis, puede provocar problemas. Es lo que ha ocurrido en 2020. El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España presentado este jueves señala que la morosidad de este método de financiación subió un 20% durante el pasado año y lo sitúa entre los datos de "señales de deterioro temprano" de los balances de la banca tras el estallido de la crisis sanitaria.

















