
El ciudadano alemán entra en junio con menos inquietudes vacacionales de lo habitual en este gran emisor de turistas, acostumbrado a definirse como campeón del mundo en turismo, a la espera que se concrete si podrá viajar al extranjero.
El cuarto fin de semana largo de mayo -al del Día del Trabajador siguió el día 8 el aniversario de la caída del nazismo, festivo en Berlín, luego el puente de la Ascensión y ahora el de Pentecostés- se vivió en Alemania con el turismo interno abierto de par en par.
En algunas ciudades de la costa báltica se esperaba la gran llegada de auto-caravanas y turismo de acampada, favorecido por el buen tiempo en una primavera casi veraniega alemana.
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