
Una jornada laboral de 35 horas semanales o incluso de 25. Horarios flexibles. Permisos de cuidado retribuidos hasta que abran los colegios. Reducciones de jornada sin reducir salario. Ayudas para contratar a empleadas de hogar. Plantear a futuro un sistema estatal de cuidados. Son algunas de las ideas que desde el feminismo, la economía, los sindicatos o las empresas se lanzan estos días para solucionar el conflicto que la crisis del coronavirus ha dejado más al descubierto que nunca: cómo cuidar y trabajar sin sacrificar la (precaria) igualdad ni los proyectos de vida de las mujeres.
Permisos de maternidad y paternidad por coronavirus.

















