La ira y la violencia crecen y se extienden cada día en Francia. Los disturbios que han seguido a la muerte del adolescente Nahel M., al que un policía mató durante un control policial en Nanterre, se intensifican cada noche y se han multiplicado por todo el territorio francés, alcanzando el centro de París, así como zonas de Roubaix, Toulouse, Burdeos, Lyon, Lille y Marsella, además de los departamentos de ultramar (como la isla de La Reunión o la Guyana) e incluso más allá de las fronteras, con incidentes registrados en Bruselas.