
Trabajan "con dolor", con salarios que no les permiten llegar a fin de mes en muchos casos y a punto del colapso mental y físico. Y en estas condiciones tienen en sus manos el cuidado diario de personas dependientes en sus hogares, un servicio público que en la inmensa mayoría de administraciones está externalizado. "Así que te medicas. Desde que te levantas, te medicas, porque si no, no puedes", explica Concepción Santodomingo, auxiliar de ayuda a domicilio, profesión que ha examinado una reciente investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) con alarmantes resultados sobre salud y precariedad.

















