
Hubo un tiempo en España en el que los mayores no sabían nada de internet. Todas las grandes empresas querían tener su página web y un grupo de veinteañeros, recién salidos de la carrera y muy espabilados, aprendieron a hacerlas y a trabajar para las corporaciones desde pequeñas consultoras. Algunas permanecen, otras fueron adquiridas y otras quebraron. "Se manejaban unos presupuestos que alucinas. La gente cobraba sueldos muy altos con menos de treinta años. Luego la burbuja explotó y ofrecían trabajos por la mitad. Lo interesante es que había de todo: yo estudié Publicidad, otros eran abogados, otros de Bellas Artes o de Educación Física.
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