
"Incluso una dependienta puede convertirse en primera ministra". Es uno de los comentarios despectivos del ministro estonio del Interior, Mart Helme, sobre la nueva primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, que ha causado una crisis entre los dos países y ha obligado posteriormente a disculparse al presidente estonio, Kersti Kaljulaid, ante su homólogo finlandés, Sauli Ninistö.
Helme declaró el domingo que "lo sucedido recientemente en Finlandia le pone a uno los pelos de punta", en referencia a Marin, quien sustituyó a su predecesor, Antti Rinne, la semana pasada y se convirtió a los 34 años en la primera ministra más joven del mundo.

















