
Es difícil fijar el inicio de la decadencia de Pixar, pero no lo es tanto rastrear cuándo empezó a ser un tema a debate. Fue en 2006, año de Cars y de su absorción a manos de Disney, que hasta entonces se había limitado a distribuir sus títulos. Bob Iger, tras comprobar en un desfile de Disneyland Hong Kong que los personajes más queridos por los niños eran los creados por John Lasseter y compañía, había hecho todo lo posible para consumar esta adquisición.
Los efectos de la operación comercial tardaron en notarse.
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