
El país más rico del mundo está rezagado a la hora de garantizar salarios, protecciones y derechos para millones de trabajadores. El cabildeo que ejercen las grandes empresas en Estados Unidos, dominado durante décadas por el neoliberalismo, ha ido dando forma a una legislación laboral que los deja desprotegidos, les niega derechos básicos como la baja por enfermedad y les dificulta la posibilidad de sindicarse, como demuestran las resistencias frente al creciente movimiento que se está expandiendo por gigantes empresariales como Amazon, Starbucks, Apple o Tesla.

















