
En un callejón de la periferia romana, alejado de cualquier ruta turística, se encuentra un pequeño restaurante-pizzería creado hace 20 años como una "utopía": se trata de La Locanda dei Girasoli, un proyecto pionero en el mundo al contratar casi exclusivamente a personas con síndome de Down.
"Nos hemos caído y nos hemos vuelto a levantar, y continuaremos haciéndolo en el futuro porque creemos en ello", aseguro a Efe el director del restaurante, Ugo Minghini, quien lleva 14 años trabajando aquí y que conoce mejor que nadie la agitada experiencia de este "lugar fantástico" del que se declara "enamorado".
A lo largo de su historia La Locanda, con sus 17 empleados, ha estado varias veces al borde del cierre, la última de ellas a principio de este año, hasta que recibió una ayuda económica de la región del Lacio.
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