
Hace un año los servicios de inteligencia de EEUU advirtieron a los aliados de que Rusia iba a atacar Ucrania, pero los líderes occidentales y europeos no creyeron que la amenaza llegara a tanto. Hasta que la madrugada del 24 de febrero Vladimir Putin comenzó los bombardeos para invadir Ucrania. 365 días después, con decenas de miles de muertos y heridos y más de cuatro millones de refugiados en Europa, la guerra continúa sin visos de acabar pronto mientras la economía mundial se resiente.
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