
En los bolsillos de sus pantalones, Oleg Martynenko guarda varios manojos de llaves. Tantas que necesita utilizar sus dos manos para mostrarlas. Cada una de ellas guarda una historia, y él se las sabe: son las llaves que sus vecinos le confiaron para vigilar sus viviendas y cuidar las mascotas ante su huida de la disputada ciudad de Bajmut (Donetsk). Mientras todos se iban, él se quedaba. Hasta este miércoles.
Acaba de descender de una furgoneta blindada de la organización Ángeles Blancos, en la que ha logrado ser evacuado, bajo fuego ruso, de la ciudad donde las fuerzas ucranianas y rusas están librando feroces combates.
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