
El pasado martes CaixaBank se reunía con los sindicatos para trasladarles su plan de recorte de plantilla y de sucursales tras haber absorbido a Bankia, la entidad que hace casi una década había sido rescatada por el Estado con más de 24.000 millones de euros. La cifra que se puso sobre la mesa ha escandalizado a los representantes de los trabajadores. 8.300 despidos. Nunca antes un banco en España, ni siquiera en los peores momentos de la crisis financiera con el colapso de la cajas de ahorros, había realizado un ERE que afectase a tanta gente.

















