
Veinticinco años después del acuerdo que pacificó Irlanda del Norte, un presidente de Estados Unidos intenta calmar los ánimos en un territorio que sigue marcado por la división y episodios de violencia. Pero Joe Biden no tendrá fácil mediar con una nueva generación de políticos enfrentados por el Brexit que ha llevado a la parálisis de las instituciones en Irlanda del Norte.
El presidente de Estados Unidos llegó este martes por la noche a Belfast para los festejos del aniversario del Acuerdo de Viernes Santo, que se firmó el 10 de abril de 1998 para que el IRA dejara las armas y los unionistas -protestantes y defensores de la permanencia en el Reino Unido- y los republicanos -católicos y favorables a la unificación de Irlanda- se repartieran el poder en el nuevo sistema de gobierno.
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