
“Si tus caricias han de ser mías, de nadie más / aunque te amo con locura, ya no vuelvas”, sentencia la popular ranchera. Letra que Chavela Vargas encumbró y, aun sin ser oriunda de México, transmitió la herencia de un país sin haber nacido en este. Paloma negra (Tragicomedia del desierto), la nueva obra teatral de Alberto Conejero, como la figura de Chavela; es legado, peregrino y errante. “Es una poética del exilio. O del exilio entendido en su dimensión poética, filosófica y diría, incluso, que ontológica.

















